16 de septiembre de 1955: Revolución Libertadora
El ejercicio absolutista que Domingo Perón venía realizando del poder fue afectando la las relaciones de su gobierno con los diferentes actores políticos y sociales. A mediados de la década del 50 comenzó a resquebrajarse la relación con la Iglesia luego de que ésta fuera desplazada de sus ámbitos tradiocionales de acción pastoral entre mujeres, niños y la juventud. El movimiento más arriesgado fue el intento de convertir al justicialismo en la expresión del cristianismo. Una seguidilla de medidas fue suprimiendo los privilegios de los que hagía gozado la Iglesia. Así, se eliminó la enseñanza religiosa en las escuelas y los subsidios a los colegios privados, se aprobó la ley de divorcio, se autorizó la reapertura de prostíbulos, se prohibieron las procesiones religiosas. A principios de 1955, se anunció una reforma constitucional que determinaba la separación entre la Iglesia y el Estado. Desafiando las prohibiciones, el 8 de junio se realizó la procesión de Corpus Christi donde católicos, radicales, socialistas y comunistas marcharon por el centro de Buenos Aires. Posteriormente, el 16 del mismo mes, un sector de la Marina y la Fuerza Aérea, bombardeó la Casa de Gobierno. Advertido a tiempo, Perón logró escapar. Esa noche es recordada en la historia de nuestro país por la quema de las principales iglesias de la ciudad. Después de estos hechos, Perón dictó una conciliación y levantó el Estado de Sitio. Sin embargo, el llamado de pacificación no tuvo una respuesta positiva. A fines de agosto, a través de un comunicado, Perón comunicó su decisión de abandonar el gobierno para garantizar la tranquilidad. Para evitar la renuncia, la CGT organizó un movimiento de apoyo y la Plaza de Mayo fue el escenario de otro 17 de octubre. Frente a la muchedumbre, Perón anunció que retiraba su renuncia. "A la violencia le hemos de responder con una violencia mayor; cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de ellos. Hoy comienza para nosotros toda una vigilia de armas", fueron las palabras del presidente que quedaron retumbando en la historia argentina. Esta inesperada declaració terminó por convercer a muchos militares sobre qué hacer. Finalmente, el 16 de septiembre de 1955 se produjo el alzamiento militar conocido como Revolución Libertadora. Perón buscó asilo en Paraguay para luego exiliarse en España. El 23 de septiembre otra multitud se reunió en la Plaza de Mayo para aclamar al general Eduardo Lonardi, quien asumía como nuevo presidente de facto.Fuente: Torres, Juan Carlos, Introducción a los años pronistas, en: Torres, Juan Carlos (comp) Los Años Peronistas (0943-1955) Bs. As, Sudamericana. Colección Nueva Historia Argentina, tomo VIII. 2002
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