24 de marzo de 1976
En 1974 murió Domingo Perón y la presidencia recayó en su vice y esposa María Estela Martínez de Perón. Frente a un clima de conflictividad social y violencia política, el gobierno de “Isabelita” estableció un proyecto que preveía la erradicación total del ala izquierda del peronismo y la disolución del modelo nacional-popular mediante la subordinación del poder sindical.
La esposa de Perón tenía como uno de sus asesores a José López Rega, uno de los personajes más oscuros de la historia argentina que no vaciló en utilizar metodologías propias del terrorimo de Estado. Fue el creador de la Triple AAA cuyo objetivo era eliminar físicamente a los opositores a través del asesinato político.
El gobierno isabelista también apuntó al cierre de los canales institucionales de diálogo a través del ejercicio sistemático de la censura.
La situación con los gremios empezaba a empeorar y fueron conformándose los grupos guerrilleros que enfrentarían el autoritarismo del gobierno.
A esta tensón se sumaría la proveniente de los planes militares de institucionalizar su rol de “guardianes” del orden, a través de la creación de una instancia desde la que ellos ejercerían un poder de veto sobre las autoridades electas.
En ese clima de enfrentamientos e incertidumbre política, las Fuerzas Militares, que se habían constituido para entonces como un actor político de peso, concedieron al gobierno peronista tres meses para que lograra estabilizar la situación.
Sin embargo, nada de eso sucedió. Finalmente, el 24 de marzo de 1976 ocurrió lo que muchos esperaban: Isabel Perón fue detenida y trasladada a Neuquén. La Junta de Comandantes asumió el poder, integrada por el Teniente Gral. Jorge Rafael Videla, el Almirante Eduardo Emilio Massera y el Brigadier Gral. Orlando R. Agosti. Se designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla quien dispuso que la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea compondrían el futuro gobierno con igual participación. De esta manera, comenzó el audodenominado Proceso de Reorganización Nacional.
José Martínez de Hoz fue designado ministro de Economía y, el 2 de abril, anunció su plan para contener la inflación, detener la especulación y estimular las inversiones extranjeras. La gestión de Martínez de Hoz, en el contexto de la dictadura en que se desenvolvió, fue totalmente coherente con los objetivos que los militares se propusieron. Durante este período, la deuda empresaria y las deudas externas pública y privada se duplicaron. La deuda privada pronto se estatizó, cercenando aún más la capacidad de regulación estatal. Con ese clima económico, la Junta Militar impuso el terrorismo de Estado que, fuera de enfrentar las acciones guerrilleras, desarrolló un proyecto planificado, dirigido a destruir toda forma de participación popular. El régimen militar puso en marcha una represión implacable sobre todas las fuerzas democráticas: políticas, sociales y sindicales, con el objetivo de someter a la población mediante el terror de Estado para instaurar terror en la población y así imponer el "orden", sin ninguna voz disidente. Se inauguró el proceso autoritario más sangriento que registra la historia de nuestro país. Estudiantes, sindicalistas, intelectuales, profesionales y otros fueron secuestrados, asesinados y "desaparecieron". Mientras tanto, mucha gente se exilió.
Fuente: Svampa, Maristella, El populismo imposible y sus actores, 1973-1976, en James, Daniel (comp), Nueva Historia Argentina, Vilencia, proscripción y autoritarismo (1955-1976) Bs.As, Sudamericana, 2002
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1 Comments:
Un blog muy interesante... lo recomiendo...
Ansel
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